la carretera que nunca existió…

era de noche cuando los 3 amigos reemprendieron el viaje. después de haber manejado por unas horas en la interestatal decidieron hacer una escala en la casa del padre de uno de ellos. pero aún les faltaban 2 horas más de manejo para llegar a sus hogares. subieron al auto y retomaron la carretera con destino a la ciudad.

pasaron unos minutos cuando uno de los amigos vio un señalamiento que indicaba que una Y estaba próxima. los dos caminos llevaban hacia su destino. el amigo que iba manejando y quien mejor conocía la carretera recordó que le habían comentado de un libramiento que les haría llegar antes a la ciudad. después de platicarlo rápidamente, los 3 amigos coincidieron en que el atajo erá la mejor opción para estar cuanto antes en sus casas.

al acercarse a la bifurcación de los caminos pudieron leer en el señalamiento: “méxico, vía corta”, por lo cual las dudas desaparecieron y el auto tomó el camino de la derecha. un camino totalmente recto y con buena iluminación. al menos durante los primeros 15 minutos.

fue entonces cuando las luces que iluminaban la carretera desaparecieron. se apagaron totalmente, dejando el camino en la oscuridad total. una oscuridad iluminada sutilmente sólo por los faros del auto rojo en el que viajaban los 3 amigos. El camino recto se extendía hasta el infinito. los amigos se volteaban a ver nervioso. el camino largo, el que habían evitado, era precisamente de 40 minutos hasta la autopista principal. Por esta “vía corta” estaban cerca de los 50 minutos y no se veía rastros ni de autopista, ni de civilización. empezaron las risas nerviosas, las canciones de choques y las historias de desapariciones.

los amigos viajaron por 1 hora 20 más, tiempo suficiente para haber llegado a la ciudad de haber tomado la ruta normal. la carretera seguía sumida en la oscuridad y sin perder su trazo recto. el copiloto, ya no reía. el amigo que iba en el asiento de atrás, ya no cantaba. el conductor, sólo conducía. todos viendo al frente esperando ver algo, cualquier cosa, un milagro.

de repente, de la nada apareció un señalamiento muy pequeño donde apenas podía leerse “méxico” y una flecha que apuntaba hacia el lado izquierdo. el auto rojo tomó hacia la izquierda por una pequeña brecha que después de dos pequeñas eses desembocó en una calle iluminada. el auto se detuvo. frente a ellos se encontraba una gran barda donde se anunciaba un baile local a celebrarse en las próximas fechas. a los lados de la calle 2 grandes casas bien iluminadas. estos 3 puntos de referencia se grabaron en la mente de los 3 amigos. ellos continuaron su marcha, lentamente, como para tratar de reconocer donde estaban. el conductor inmediatamente reconoció el pueblo. un pueblo por el que tenían que haber pasado de haber tomado la vía larga. los 3 amigos cerraron los ojos y decidieron regresar a la casa donde habían parado a descansar horas antes. no se escuchaba nada, sólo el motor.

los 3 amigos después de discutir acerca de lo sucedido y plantearse mil hipótesis, entre las cuales la más creíble es que habían tomado alguna desviación sin darse cuenta, apagaron la luz y cerraron los ojos, pero en realidad ninguno durmió profundamente. cada uno, en su mente, analizaba que había sucedido horas antes es su viaje por una oscuridad interminable.

al día siguiente, regresaron a casa, no sin antes hacer un recorrido por el pueblo que la noche anterior los había regresado a la realidad. el auto rojo recorrió las pequeñas calles del pueblo hasta que encontraron la barda donde se anunciaba el baile local. frente a la barda vieron la fachada de las 2 casas que flanquearon el auto rojo cuando se incorporó al pueblo. ahí, en medio de las dos casas, los amigos descubrieron algo muy distinto a una calle. descubrieron que el espacio por donde su auto rojo salió de la oscuridad, ahora estaba ocupado por una casa más. no había calle, ni brecha, sólo una casa que se erguía imponente frente a ellos. los amigos cruzaron miradas confundidas y sin decir nada subieron al auto. antes de arrancar volvieron a mirar la casa. el auto rojo se fue. los 3 amigos, hoy en día, juran que la casa les sonrió.

cuento escrito en abril del 2010.

basado en una historia real sucedida circa 1993 y de la cual fui testigo presencial. yo era el pasajero del asiento de atrás. veníamos de regreso de jojutla hacía méxico cuando esta carretera fantasma apareció. el pueblo en el que terminamos 1 hora 40 después era tequesquitengo. era la única barda pintada y hasta hoy puedo recordar casi a la perfección la fachada de las 2 casas. al día siguiente eran 3 y ninguna calle.

todos estos poemas son propiedad de arturo jara ©ajara, 2010.

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~ por eljara en abril 8, 2010.

3 comentarios to “la carretera que nunca existió…”

  1. ay wey… jajaja, esta tétrico el asunto. Lo bueno es que llegaron a su destino. Entonces fue un ángel… jeje

  2. “Eeste carrito se va a volteaar,
    y sus cabezas rodaran,
    muchos huesitos volarann
    Y tu sangrita se veer”…

    Esa era la cancin de fondo que uno de los amigos repeta como autmata los primeros 45 minutos del recorrido…
    Eso si fue muuuy creepy.

    Muchas gracias Arturo, muy buena narracion!!!

  3. gracias stan por pasar por aquí.

    choy – la canción era
    “este carrito se va voltear
    y los tres niños se van a matar,
    sus cabecitas rodarán
    y todo de sangre se manchará”

    pero supongo que por los nervios de ir manejando en esa
    recta sin final, alteraron la letra en tus oidos…

    y sí, CHOY, que dejó su comentario de la canción
    era el amigo que iba manejando.

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